Una reunión de todos los países latinoaméricanos en Costa do Suaipe, a una hora de Salvador de Bahía, liderada por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva cuya popularidad crece de año en año, hasta alcanzar 80%.
La prensa observa en primer lugar un tema de identidad. Es primera vez que una cumbre de estas proporciones, que reúne a más de 30 países, se realiza sin la participación de Estados Unidos, Canadá, la Unión Europea o España en las cumbres iberoamericanas. La participación del presidente cubano Raúl Castro y la integración de Cuba al Grupo de Rio con la posibilidad del fin del bloqueo en el horizonte– concentran gran parte de la atención. Es también una señal de identidad en medio de la crisis en curso de la globalización y de los cambios que se avecinan en las relaciones de Estados Unidos con América Latina con el presidente electo Barack Obama y la Secretaria de Estado Hillary Clinton.
Porque además del diálogo para mejorar relaciones entre países vecinos está también la sombra de distintas alianzas internacionales que tensionan la política hemisférica. Cómo la que genera actualmente Cuba, Venezuela y Ecuador por su acciones estratégicas con Rusia e Irán. En este sentido la integración de Cuba al Grupo de Rio es clave para América Latina.
Está también la expectativa de que esta cumbre genere lineamientos anticrisis comunes para la región. Economías globalizadas, con un lustro de crecimiento, no pueden enfrentar pasivamente y sólo de manera individual el deterioro generalizado del crecimiento. Se requieren medidas que contribuyan a fortalecer el factor regional anticrisis, una buena razón para avanzar en la esquiva integración. Un desafío difícil si se piensa que la mayor parte del comercio exterior de la mayoría de las economías reunidas hoy es con mercados extra-regionales (con excepción de México y Estados Unidos) y si se considera la heterogeneidad de las economías regionales o las complicaciones que existen aún incluso al interior de Mercosur por la doble tributación aduanera para las importaciones.
Avances, por ejemplo, acerca del predecible impacto de la crisis en el empleo, uno de los desafíos críticos para el 2009- 2010 para evitar que la crisis impacte con mayor pobreza en toda América Latina
Perú llega a la cumbre con una economía que muestra 88 meses de crecimiento y cuya última cifra muestra un 8,73% del PIB para noviembre. La presidenta Cristina Fernández llega a la cumbre con su megaplan anticrisis con el que se propone crear 400 mil puestos de trabajo en la construcción. Y la presidenta Michelle Bachelet, presidenta pro-tempore de UNASUR, que en Chile ha creado una Comisión Nacional del Empleo, ha empezado la jornada con una reunión con el presidente Evo Morales.
